Vitrina global, planta frágil

Colombiamoda llenó Medellín en julio, pero las exportaciones del sector caen. Vale la pena mirar las dos cosas a la vez,

En julio, Colombiamoda cerró su edición 37 con 630 marcas, más de 63.000 asistentes y una derrama superior a los USD 22 millones para Medellín. Es un buen resultado, aunque quedó por debajo de lo que Inexmoda esperaba: 12.000 compradores y USD 25 millones. Pero la cifra que más debería ocuparnos está en otra parte. Entre enero y mayo, las exportaciones del Sistema Moda sumaron USD 345,6 millones, un 6,7 % menos que un año atrás, según el DANE analizado por Analdex.
La moda colombiana nunca había tenido tantas vitrinas afuera. Inexmoda llevó Colombiamoda a Nueva York y Miami y prepara su llegada a París en octubre. La Cámara de Comercio de Bogotá lleva a 17 marcas a Nueva York, París y Dubái. ProColombia, por su parte, acompaña a ocho firmas en un showroom de Le Marais que abre el 30 de septiembre. Todo eso suma, y ojalá se traduzca en pedidos. Pero mientras las marcas desfilan, las fábricas hacen cuentas más difíciles.
Un dato lo resume. En vestuario, la segunda categoría exportadora del país, las ventas al exterior crecieron apenas 1,3 % en el primer trimestre, mientras las importaciones subieron 17,1 %, según Inexmoda. Colombia le está vendiendo poco más al mundo y comprándole mucho más.
Lo que pesa en la planta
Hay quienes ponen todo el peso en Shein y Temu, y no les falta razón. Los envíos de hasta USD 200 no pagan arancel, y en 2024 los que valían entre USD 50 y 200 movieron cerca de $3,96 billones en aduanas, según la DIAN. El IVA es un terreno más enredado. Tras la suspensión de efectos del decreto que lo había bajado a USD 50, la DIAN confirmó que desde el 29 de enero volvió la regla anterior: solo se excluye cuando un tratado de libre comercio lo prevé, así que los paquetes de países sin esa cláusula sí lo causan. El confeccionista local, mientras tanto, paga renta del 35 %, ICA, parafiscales y factura electrónicamente. De ahí que los gremios pidan un arancel del 40 % para estas compras.
Sería incompleto, sin embargo, quedarse ahí. El peso fuerte le quitó competitividad a las confecciones, según el Banco de Bogotá, y la industria manufacturera perdió 2,3 % de producción en julio. A Ecuador, uno de nuestros mercados naturales, le vendemos bajo aranceles que llegaron al 100 % en mayo y hoy están en 75 %. Y hay un consumidor que sigue comprando moda: el problema no es que falte demanda, sino quién la atiende.
Producir mejor, no solo más barato
El básico masivo competido por mano de obra barata ya no da para más, y buena parte del sector lo sabe. Los caminos que se abren son conocidos: textiles técnicos, lotes cortos, patronaje con tecnología, marca propia. Ninguno es fácil ni inmediato, y menos para un taller pequeño con márgenes ajustados. Ahí es donde deberían concentrarse los apoyos públicos y gremiales, más que en la cantidad de ferias.
También hace falta una discusión franca sobre reglas de juego: fiscalizar mejor el comercio transfronterizo, perseguir el contrabando y la subfacturación, y premiar de verdad a quien contrata formalmente y renueva su maquinaria. Las vitrinas ayudan a vender lo que ya se produce. Lo que se produce, y quién puede seguir produciéndolo, se decide antes, en la planta.
Queremos escucharlo
Si usted fabrica, confecciona o distribuye, cuéntenos
:

  1. ¿Cuánto han subido sus costos fijos en el último año y qué ha hecho para sostener la producción?
  2. ¿Cómo van sus pedidos y sus márgenes frente a las importaciones de bajo valor?
  3. ¿Sigue dependiendo de la confección masiva por precio, o ya trabaja con lotes flexibles, marca propia o nichos?
  4. Si pudiera pedir una sola medida al Gobierno y a los gremios, ¿Cuál sería?
    Dirección Editorial | MundoTextil

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