Higor Rojas: El ADN y el motor detrás del éxito de Impocoser

Higor Rojas, Impocoser: «Las máquinas están en mi corazón, y eso fue el éxito»
Del garaje al liderazgo del mercado de maquinaria textil en Colombia. Una historia de persistencia, seriedad empresarial y cómo el ADN sectorial define trayectorias.

De nebrar máquinas usadas en un garaje familiar a liderar la importación de tecnología de punta en Colombia, Higor Rojas ha convertido la resiliencia en el activo más valioso de Impocoser.

MundoTextil: Creciste rodeado de motores y agujas en una empresa que hoy es referente nacional. ¿Cómo te defines en esta etapa de madurez empresarial?

Higor Rojas: Como alguien que mantiene el ADN de las máquinas en la sangre. Mi padre me involucró desde niño en el mantenimiento y la recuperación de equipos; aprendí el oficio limpiando y pintando máquinas cuando el mercado asiático aún no dominaba la escena. Esa base, sumada a la humildad de venir desde abajo, me permite hoy aportar a la industria de la confección con una visión técnica y humana.

A los 12 años perdiste a tu mentor y a los 18 relanzaste la compañía junto a tu madre. ¿Qué sostuvo tu fe en el negocio durante esos años de incertidumbre?

El arraigo por el sector. Nunca consideré cambiar de rubro; las máquinas siempre han estado en mi cabeza y en mi corazón. Fue un inicio complejo, aprendiendo a base de aciertos y errores. Al principio, en las ferias internacionales, mi juventud generaba desconfianza; los proveedores me preguntaban por mi padre porque no concebían a un joven de 18 años negociando importaciones. Esa resistencia solo fortaleció mi persistencia.

Impocoser ocupa hoy el primer lugar como importador en Colombia. ¿Cuál fue el movimiento estratégico que cambió la escala del negocio?

La capacidad de anticipación durante la apertura económica de los años 90. Entendí que las máquinas usadas perderían competitividad frente a las nuevas tecnologías que empezaban a llegar al país. Me aventuré a viajar solo, a buscar proveedores en Japón, Taiwán y Corea, y a demostrar con números que podíamos representar marcas globales con seriedad. Hoy nuestro portafolio incluye gigantes como Singer, Brother, Durkopp Adler y Kansai.

La industria enfrenta una transición hacia la sostenibilidad y la digitalización. ¿Cómo se implementa esto en una operación de distribución masiva?

No es una tendencia, es una exigencia operativa. Hoy distribuimos equipos de vanguardia con motores de bajo consumo y software de Inteligencia Artificial que permite monitorear la eficiencia de cada máquina en tiempo real. La IA ya nos ayuda en el diseño y en la toma de decisiones correctivas inmediatas. El reto es rodearse de talento joven que domine estas herramientas para garantizar que la confección nacional sea sostenible y competitiva.

¿Cuál es el desafío más crítico que detectas para el confeccionista colombiano en el mercado actual?

La asimetría frente a las plataformas digitales transnacionales. Mientras el empresario local cumple con una carga tributaria estricta, estas plataformas operan con una ventaja competitiva del 59%, al evadir aranceles e IVA. Es fundamental que el Gobierno nacional mantenga el foco en este fenómeno para proteger el empleo y asegurar que la mano de obra permanezca en nuestro país.

Como líder que empezó desde el garaje de su casa, ¿cuál es tu consigna para la nueva generación de empresarios?

Hacer las cosas bien siempre genera una consecuencia lógica: el éxito. No se trata de comprar y vender por impulso, sino de fijar una meta clara y entender profundamente el mercado al que se quiere llegar. Los sueños se materializan a pesar de las adversidades si existe disciplina, visión y un objetivo definido.

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